La
clonación, los alimentos genéticamente modificados y las tecnologías son el
resultado de importantes adelantos científicos y técnicos. Esos adelantos
pueden contribuir al bienestar de la humanidad, pero suscitan toda una serie de
cuestiones en el plano ético.
La ética de la
ciencia y la tecnología constituye la prioridad más importante del Sector de
Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO. Desempeña en el plano de la ética a
nivel internacional, la Organización tiene por objetivo tratar los problemas
morales planteados por las innovaciones científicas y tecnológicas.
Esas innovaciones
exigen a las comunidades humanas no sólo que den muestras de espíritu de
creatividad, sino que adopten las medidas apropiadas para asegurarse de que los
adelantos científicos y tecnológicos se utilizarán en beneficio de toda la
especie humana. El rápido progreso de la ciencia y la tecnología es fascinante
y supone un desafío constante para nuestra imaginación y nuestras expectativas,
pero exige al mismo tiempo que ahondemos nuestra comprensión de sus
repercusiones éticas.
Por otra parte, cabe decir que la
ciencia y la tecnología pueden suscitar temores y generar riesgos. Los peligros
que pueden derivarse de ellas para el medio ambiente y la salud del género
humano y las especies animales no sólo plantean incertidumbres en el ámbito
estrictamente científico y tecnológico, sino que además suscitan preocupaciones
en el plano económico, social y ético. Para responder a esas incertidumbres, es
necesario efectuar un análisis detenido y sistemático de las mismas en el que
han de participar no sólo los científicos, sino también los encargados de la
elaboración de políticas y el público en general.

Ciencia, Tecnología y Ética. Una conducta necesaria
La Honestidad:
cualidad moral imprescindible
Teóricamente, todo lo que obstaculice el conocimiento de la verdad, la
altere o impulse premeditadamente hacia la mentira,
resulta amoral y, por ende, no ético. Por otro lado, la valentía en la
oposición al engaño, a la falsedad, al prejuicio,
debe primar en la conducta y actividad profesional del científico, unido a la
sabiduría y objetividad en la expresión de la verdad. Esto, a su vez, exige del
científico asumirla como valor principal que guíe su actividad. En este
sentido, la honestidad hacia sí mismo y hacia los demás, deviene en cualidad
moral imprescindible para la eficacia
científica y, en definitivas, para su quehacer profesional, lo cual demuestra
una actitud ética ante su actividad.
El rigor profesional en las TI está unido indisolublemente a la
honestidad personal del profesional. El respeto
a la propiedad
intelectual debe convertirse en principio rector de su atención.
Copiar programas,
base de datos
y atribuirse su creación, así como su venta
ilícita son actitudes deshonestas y poco profesionales. La creación científica
sólo es legítima cuando surge como resultado del esfuerzo investigativo, de la
autosuperación y el trabajo
constante.





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